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la planta, Entonces, cuando esto le 
sucede, el se帽or del campo se en-
tristece, sabe que poco puede ha-
cer ya, se da cuenta que ser谩 mejor 
usar un hacha y cortar o que tal vez 
sea mejor poner un s煤per rodrigal, 
ambas acciones no garantizan a la 
planta una recuperaci贸n pronta y 
menos una cosecha de su frutos.
 
Mala la comparaci贸n, pero poca 
la diferencia. Todos los que tra-
bajamos en el sistema educativo 
especialmente en el Lasallismo, 
sabemos que nuestra intuici贸n, 
sensibilidad y vigilancia constan-
te, son indispensables para que se 
d茅 verdaderamente lo que nuestro 
santo fundador llamo 

鈥渁compa帽a-

miento鈥 y  que en estas l铆neas se 

compara con un 鈥渞odrigal鈥. 

Mirada aguda, o铆dos prestos, pies 
livianos y un cordel bendito, es lo 
que necesitamos para saber ajus-
tar a la medida del alumno 

un amo-

roso rodrigal, ver la manera que 

est茅 sujeto a la tierra firme que da 
la ciencia, la disciplina y el orden.

 Que esa estaca, est茅 a la medida de 
la personalidad del alumno, ni m谩s 
gruesa, ni m谩s delgada, suave para 
que se apoye y descanse en ella, y 
adem谩s que sea fuerte para que se 
sostenga en sus crisis y en sus ex-
plosiones de personalidad.

Pero lo m谩s importante es el cor-
del, pues ese abrazo permanente, 
fuerte y tierno, ser谩 el que al final 
est茅 constantemente guiando al 
ni帽o y al joven en el trayecto de su 
desarrollo. Deber谩 estar fortifica-

do por su familia, por sus padres 
principalmente, despu茅s por sus 
maestros y siempre ser谩 indispen-
sable que la cuerda est谩 hecha por 
los hilos dorados que solo en el cie-
lo se encuentran.

El hombre de campo sabe muy 
bien que la mejor 茅poca para apli-
car el rodrigal es cuando la planta 
est谩 tierna, cuando apenas em-
pieza a desarrollarse. As铆 mismo 
nosotros como educadores debe-
mos entender que aunque nues-
tros alumnos requieren siem-
pre nuestro acompa帽amiento en 
cualquier etapa de su vida y de es-
tudio, en los primeros a帽os, en la 
ni帽ez, es cuando se debe acompa-
帽ar con mucha eficacia, sistem谩ti-
camente y con el amor suficiente 
鈥渢ernura de madre, fortaleza de 
padre鈥 SJBS. Para que en su ju-
ventud, cuando su personalidad 
empiece a brillar y sus sue帽os a 
tomar forma, el rodrigal est茅 m谩s 
suelto, otorg谩ndole m谩s libertad y 
confianza.

Despu茅s, con el celo, la vigilancia 
y mucha paciencia, miraremos un 
desarrollo arm贸nico del estudian-
te, para entonces con humildad, 
pediremos en oraci贸n sabidur铆a y 
mesura para seguir trabajando con 
el alumno, mirarlo crecer en todas 
sus 谩reas y en un silencio bendi-
to surgir谩 tambi茅n en nosotros la 
dulzura en el genio y la palabra, as铆 
como la piedad y generosidad en 
nuestras obras, al final, con mu-
cha prudencia, alzaremos los ojos 
al cielo y felices podremos decir, 
鈥淎doro en todo la voluntad de Dios 
para conmigo鈥 SJBS

En ese momento, vamos a percibir 
que el rodrigal que nosotros porta-
mos鈥e afloja un poquito.
 

Florencio Mart铆nez 

Ram铆rez

Escuela San Juan Bautista 

De La Salle.

Hermosillo, Sonora

rEflExionEmos