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sotros los maestros de hoy, es que si Juan Bautista las 
proclamaba era porque sus maestros eras gente sin 
conocimientos de la vida y de una estilo de vida que 
se les presentaba en una forma hostil y sobre todo de 
carencias, por lo que el trato incorrecto era para sus 
maestros de aquella 茅poca algo muy com煤n, y ahora 
en nuestros tiempos se nos acomoda f谩cilmente, sien-
do que las condiciones de nuestras vidas no son, ni con 
mucho parecidas a las que padec铆an sus maestros que 
le ayudaban en sus escuelas.

El maestro de ahora deber谩 de anteponer un particular 
cuidado en no decirles nada que les ofenda, les cause 
hast铆o, o les inspire aversi贸n al maestro o a la escuela, 
ni tampoco se guiar谩 jam谩s por opiniones aventuradas 
o ideas preconcebidas, sino siempre por m谩ximas cris-
tianas; por las leyes divinas y humanas y por las reglas 
especiales de su estado.

Pidamos pues al Se帽or en nuestras oraciones, que nos 
de la sabidur铆a necesaria para poder escuchar y enten-
der su palabra al igual que nuestros alumnos.

PACIEnCIA

En el libro de Sirac 2:2 se nos dice: Humilla tu coraz贸n, y 
ten paciencia; inclina tus o铆dos y recibe los consejos pru-
dentes; y no agites tu esp铆ritu en tiempo de la oscuridad.

Vivir la paciencia en los problemas de nuestra vida, 
comprendiendo que cada prueba que nos pone el Se-
帽or es una fortaleza m谩s que alimenta nuestras al-
mas. Vivir los problemas con paciencia es muy dif铆cil, 
sobre todo para nosotros los d茅biles de coraz贸n.

鈥淰erdad es que no quite el sentimiento del dolor, pero 
lo modera, dice San Francisco de Sales, ayud谩ndonos 
a recordar frecuentemente c贸mo Cristo Nuestro Se帽or 

nos salv贸 padeciendo y sufriendo, y que, a su ejemplo, 
debemos obrar nuestra salvaci贸n mediante el sufri-
miento y los trabajos, soportando injurias, contradic-
ciones y sinsabores con la mayor mansedumbre que 
nos fuere posible鈥

El maestro de escuela, en forma obligada ha tenido 
que vivir muchas veces la paciencia en sus m煤ltiples 
formas, desde aguantar al alumno grosero, porque es 
la 煤nica forma en la que ha aprendido a sobrevivir en 
este mundo, hasta soportar las carencias que se de-
ben de padecer en aulas que no son las adecuadas 
para impartir clase. De nuevo debemos remontarnos 
al siglo XVII en donde tener un grupo de ni帽os sin edu-
caci贸n ninguna y acostumbrados a hacer lo que se les 
ven铆a en gana, todo ello conjugado con maestros re-
ci茅n adaptados al oficio, era necesaria una gran dosis 
de paciencia para poder obtener frutos.

La paciencia muchas veces es necesaria vivirla, pa-
sando por lo peor para conseguir lo mejor. El producto 
de la paciencia es un alma fortalecida y un esp铆ritu a 
prueba de cualquier problema que intente derrotar la 
firmeza del car谩cter.

La paciencia es una virtud que consiste en soportar con 
resignaci贸n problemas, trabajos, ofensas, etc茅tera, sin 
lamentarse. La palabra paciencia es de origen lat铆n, 
proviene del verbo 鈥減ati鈥 que significa 鈥渟ufrir鈥, por lo 
tanto, la paciencia se ve reflejada cuando una persona 
soporta en silencio situaciones desagradables.

Seg煤n el fil贸sofo y cient铆fico Arist贸teles, la paciencia 
es aquella que permite al individuo sobreponerse a las 
emociones fuertes generada por las desgracias o aflic-
ciones. En virtud de ello, se puede decir que la paciencia 
est谩 ligada con la personalidad madura, educada y hu-
mana de un ser humano ya que lo faculta a ser atento, a 

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