39

saber escuchar, hablar y ser cuidadoso en cada una de 
las acciones y decisiones a tomar.

MESURA

La Mesura es una virtud que nos inclina a hablar y 
obrar con moderaci贸n discreta y modestia. Un buen 
cristiano debe de luchar cada d铆a por ser mejor, tra-
tando de medir sus reacciones en forma cristiana, vi-
viendo la empat铆a en cada acci贸n de su vida.

Por tanto, deberemos guardar justa medida en todo; 
tener siempre la regla en la mano para medir el reco-
rrido que debemos completar en el mundo, y el com-
p谩s para circunscribirlo en los l铆mites donde la raz贸n 
nos ordena encerrarnos.

La mesura incluye autodominio, ecuanimidad, control 
interno, moderaci贸n, ponderaci贸n, no prejuzgar, orden 
y justicia.

Tener mesura es poseer un buen conocimiento de s铆 
mismo y actuar con un cierto grado de equilibrio, do-
minar los impulsos que llevan al extremo de una con-
ducta agresiva y no caer en la falta de car谩cter que 
ponga en peligro la autoridad que se debe ejercer.

Tener mesura es mantener una medida, cuando se 
trata de corregir a un alumno, siendo siempre esto el 
respeto a los derechos que como un ser humano debe 
de tener. Debe de existir siempre la ponderaci贸n y el 
sentido com煤n al momento de corregir a los mismos. 
Incluso la mesura, incluye la acci贸n de no prejuzgar.

MAnSEDUMBRE

Tiene mucho que ver con la docilidad y suavidad que 
se manifiesta en el car谩cter o en el trato con las de-
m谩s personas. Llam谩ndole con un sin贸nimo adoptado 
para este valor podr铆amos decir que la buena fe y la 
bondad con la que tratemos a nuestros alumnos, tiene 
mucho que ver en los resultados que consigamos con 
el aprendizaje de ellos mismos.

Dice Proverbios 15:18 La ira del hombre provoca con-

tiendas, la mansedumbre apacigua las rencillas. Oja-
l谩 pudi茅ramos entender el contexto general de lo que 
abarca el anteponer la tranquilidad de nuestro esp铆ritu 
a las aguas turbulentas de nuestro actuar atendiendo 
a deseos que nada tienen que ver con el mensaje y el 
ejemplo que nos deja el fundador en sus obras.

La mansedumbre tiene mucho que ver con la benigni-
dad del ser humano, con la humildad que se maneja, 
y con la templanza, entendida como la moderaci贸n, 
la sobriedad y la continencia que significa los buenos 
sentimientos y el buen entendimiento que los maes-
tros deben de tratar de conservar con la interacci贸n 
que tienen a diario con sus alumnos.

La mansedumbre es la sensibilidad, la manifestaci贸n 
de afecto, ternura, el tener la maestr铆a en corregir a 
los alumnos que no quieren o no pueden entender que 
las buenas acciones son el camino para lograr un alma 
en paz y llena de orgullo por satisfacer los designios 
del Esp铆ritu Santo manifestados a trav茅s de las obras 
que hacemos con nuestros alumnos o muchas veces 
ellos con nosotros, y que satisfacen la esperanza que 
Dios aguarda de nosotros en nuestro actuar al tratar a 
esos hijos suyos, nuestros alumnos, como almas que 
representan a Dios nuestro se帽or personificado en un 
ser humano que se encuentra muy cerca de nosotros y 
nos pide nuestra ayuda.

Con estas cuatro virtudes; la sabidur铆a, la paciencia, la 
mesura y la mansedumbre, concluimos esta segunda 
parte de este acercamiento a los motivos que tuvo el 
fundador para inculcar en esos maestros que en un 
principio eran ignorantes hasta de los buenos moda-
les por los nuevos maestros que surgieron a partir de 
sus ense帽anzas como iniciadores de la nueva obra de 
nuestro Se帽or y que a trav茅s de San Juan Bautista De 
La Salle se convert铆a en una tarea que los tiempos de 
esa 茅poca necesitaban.

Fernando Arriaga Mart铆nez

Director Acad茅mico

Universidad La Salle Victoria 

rEflExionEmos

Fo

to: F

reepik/jannoon0

28