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Para quE la EscuEla marchE biEn

Ejercitaci贸n

No se trata de hacerlo indiscriminadamente, resul-
ta mejor aplicar, poco pero bien hecho, ejercitar con 
calidad, para adquirir el h谩bito de la perfecci贸n. Ha-
cer lo ordinario de manera extraordinaria.

Evaluaci贸n continua

Acompa帽ar al alumno a lo largo del itinerario esco-
lar, es darle tambi茅n la posibilidad de verificar re-
gularmente sus progresos, dicha evaluaci贸n motiva 
a los alumnos a superarse permanentemente.

Vigilancia y pedagog铆a preventiva

En la escuela lasallista, la vigilancia y la correcci贸n 
son las dos caras de la misma voluntad pedag贸gica: 
asegurar el orden. Bien ejercida, la vigilancia debe 
prevenir los des贸rdenes en clase, las dificultades 
en el aprendizaje y, por lo tanto, evitar el recurso al 
castigo. Es una aplicaci贸n del refr谩n: 鈥淓s mejor pre-
venir que curar鈥, pudi茅ndose observar tres dimen-
siones de la vigilancia:

Dimensi贸n pedag贸gica 

Se puede hablar de la dimensi贸n pedag贸gica de la 
vigilancia, que apunta sobre todo a:

l

Asegurar la calidad y solidez de lo aprendido.

l

Sostener o despertar la atenci贸n.

l

Crear un ambiente de silencio que propicia el tra-

bajo de todos.

l

Establecer una pedagog铆a adaptada.

Dimensi贸n educativa

La vigilancia, seg煤n San Juan Bautista De La Salle, 
se extiende tambi茅n al conjunto del comportamien-

to del alumno: sus actitudes, h谩bitos, comporta-
miento... Si se tiene en cuenta en su conjunto la 
Gu铆a de las Escuelas Cristianas, incluso la totalidad 
de los escritos del Santo, se ve claramente que la 
vigilancia es un deber del maestro dentro y fuera de 
la escuela, no solo mientras est谩n los alumnos en 
la escuela, sino tambi茅n con miras a su futuro per-
sonal, profesional y cristiano.

Dimensi贸n espiritual y pastoral

Como los educadores de su 茅poca, San Juan Bautis-
ta De La Salle ten铆a viva conciencia de los peligros 
morales que corr铆an los alumnos de sus escuelas. 
Quer铆a protegerlos de ellos. Para La Salle la vigi-
lancia se enra铆za en la teolog铆a de la salvaci贸n. El 
maestro cristiano deb铆a esforzarse por asemejarse 
al Buen Pastor, vigilante como el del Evangelio, para 
alejar a los ni帽os del pecado, o conducirlos a la con-
versi贸n, y por tanto a la salvaci贸n.

Tomada en toda su riqueza y profundidad, la vigi-
lancia es hoy d铆a para el educador lasallista un ca-
mino privilegiado de educaci贸n en la verdadera li-
bertad personal y en la autonom铆a responsable de 
los j贸venes, en un clima de confianza rec铆proca.

En general la pedagog铆a lasallista se enmarca en la 
espiritualidad, teniendo momentos de interioriza-
ci贸n, mediante la reflexi贸n, la presencia de Dios y la 
toma de conciencia. 

隆VIVA JES脷S EN NUESTROS CORAZONES!

POR SIEMPRE鈥

Ana Olivia Ortiz Mart铆n

Instituto Laguense, A.C.

Lagos de Moreno, Jalisco.