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p茅rdida del sentido de autoridad y del debido uso de la li-
bertad, no son m谩s que algunas de la dificultades, que los 
adolescentes y j贸venes nos presentan a los educadores 
en general y a los educadores cristianos en particular.  

Para enfrentar a todos estos obst谩culos en nuestra 
misi贸n de educadores, es necesario prepararnos ad-
quiriendo una s贸lida formaci贸n personal y profesional, 
que abarque una amplia gama de competencias cultu-
rales, psicol贸gicas, pedag贸gicas y de valores; no basta 
alcanzarlas sino mantenerlas y elevarlas, actualiz谩n-
donos en todo  aquello que consideremos que puede 
ser de utilidad para la formaci贸n de nuestros alumnos. 
Ser铆a vivir de espaldas a la realidad ignorar las gran-
des dificultades que esto implica, para nosotros los 
educadores laicos que, con frecuencia no retribuido 
adecuadamente, tenemos que ejercer a veces un plu-
riempleo casi incompatible con ese trabajo de perfec-
cionamiento profesional, tanto por el tiempo que de-
manda como por el cansancio que genera.  

Otra situaci贸n que se interpone a la labor del maestro 
seglar es que muchos j贸venes viven en una gran ines-
tabilidad. Por una parte se encuentran en un mundo 
en el que solo cuenta lo que es 煤til, sobre todo lo que 
ofrece resultados f谩ciles y r谩pidos, otros m谩s se si-
t煤an en un ambiente pobre en relaciones y sufren de 
soledad y de afecto, nosotros como educadores cris-
tianos tenemos una gran tarea que cumplir con rela-
ci贸n a la juventud. Es necesario no incrementar ese 
aspecto negativo en el que est谩n inmersos nuestros 
alumnos; mi recomendaci贸n es tener un trato amable 
para con ellos y en caso de necesidad no tener mie-
do de llamarle la atenci贸n y sugerir la manera de que 
tengan un mejor comportamiento, la flexibilidad en el 
trato y la seguridad de lo que se hace es la mejor ma-
nera de lograrlo.

Tenemos que recordar que nosotros como maestros te-
nemos una gran influencia en los alumnos, a veces es ne-
cesaria ejercerla de una manera situacional, es decir, no 
tratar a todos por igual sino distinguiendo en cada alum-
no su forma de ser y de comportarse.

Tambi茅n es muy importante no limitarnos a observar 
los fen贸menos sociales y de actitud, tenemos que 
buscar sus causas y encontrar soluciones viables 
para corregir su comportamiento, tenemos a nuestro 
alcance la soluci贸n ya que ellos emplean una gran 
parte de su d铆a en la vida y en el trabajo escolar, en 
armon铆a con los maestros y teniendo todo ese tiempo 
disponible para lograrlo.

Nuestros colegios difieren de otras escuelas en un 
punto esencial, est谩n ancladas en el Evangelio y su 

filosof铆a y pedagog铆a pertenecen a un gran carisma 
de su fundador, San Juan Bautista De La Salle.

Existen pr谩cticas que nos ayudan a lograr nuestro pro-
p贸sito de hacer de nuestros alumnos excelentes perso-
nas, las reflexiones, la toma de conciencia y las clases 
de catequesis son una manera de lograr nuestro objeti-
vo y el de los padres de familia que confiados en nues-
tra ense帽anza, dejan a sus hijos en nuestros colegios, 
para que no 煤nicamente se les ense帽e conocimientos 
sino una formaci贸n integral.

El principio de que ning煤n acto humano es moralmente 
indiferente ante la conciencia encuentra una aplicaci贸n 
precisa en la vida escolar, por eso los maestros debe-
mos acoger como un deber y desarrollarlo de buena 
voluntad, 谩nimo y perseverancia en los momentos di-
f铆ciles, con respeto mutuo con el alumno, lealtad y ca-
ridad con los compa帽eros y autoridades, sinceridad, 
tolerancia y bondad con todos los que participan en la 
labor educativa.

Los educadores lasallistas formamos comunidad, somos 
responsables en crear un peculiar ambiente cristiano con 
una presencia serena y acogedora acompa帽ada de amis-
tosa disponibilidad para con todos.

AnECDOTARIO:

Sucedi贸 un d铆a, que me ofrecieron dar la clase de ense帽ar a 
escribir con Letra G贸tica a alumnos de secundaria, lo hice y 
fue tal el 茅xito, que en algunas ocasiones tuvieron que rifar  
los lugares porque era tan grande cantidad que se junta-
ba lo cual era un impedimento para que la clase tuviera las 
condiciones de poder cumplir con todos los alumnos.

A los pap谩s tambi茅n les gust贸, que varios se帽ores se in-
teresaron en tener oportunidad de aprender esa clase 
de escritura, lo cual se logr贸 hacer nada m谩s que en sus 
casas llev谩ndose los ejercicios de tarea la cual revisaba 
cuando la terminaban.

Otra an茅cdota, sucedi贸 cuando realic茅 un viaje de investi-
gaci贸n de campo a la Cd. de Zacatecas, en donde en tiem-
pos de la Revoluci贸n Mexicana, murieron dos Hermanos 
Lasallistas a manos de los revolucionarios villistas, en 
esa ocasi贸n logr茅 encontrar muchos datos relacionados 
con estos acontecimientos, como fotos, actas del pan-
te贸n en donde se narraba la inhumaci贸n y posterior ex-
humaci贸n de los cuerpos de los dos Hermanos y visit茅 los 
lugares en donde viv铆an, el Colegio donde ense帽aban y 
muchas cosas m谩s.

Jos茅 R. Talamantes D铆az

Coordinaci贸n Central

juntos y Por asociaci贸n