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H

ab铆a yo redactado este ar-
t铆culo cuidadosamente, con 
ideas bien elaboradas y citas 
textuales, pues me parec铆a 

importante que estuviera bien 鈥減re-
parado鈥. Fui un momento a la capilla 
a ofrec茅rselo al Se帽or, pidi茅ndole 
que dijera lo que 脡l quisiera, que este 
mensaje fuera un instrumento suyo, 
no m铆o. Regres茅 para darle otra le铆-
da y terminarlo, y result贸 que, como 
nunca me hab铆a pasado, al abrir el 
archivo me sali贸 un error que nunca 
hab铆a visto, y se borr贸 todo. Estaba en 
blanco. Intu铆 entonces que ese texto 
no estaba en los planes del Se帽or. Tal 
vez quer铆a que escribiera menos des-
de lo que deber铆a ser y m谩s desde mi 
experiencia real. Y empec茅 a escribir 
de nuevo.

Detalles como estos, pero tambi茅n 
para las grandes decisiones, creo 
que son necesarios para cuestionar 
nuestras certezas y ponerlas en duda 
en funci贸n de lo que Dios realmen-

te quiere. Toma otro sentido llevar 
nuestras vidas a la oraci贸n, poner-
las en manos de Dios y dejar que 脡l 
si es necesario deshaga todo lo que 
hicimos para que lo haga nuevo y lo 
mejore. Claro, se necesita dejar de 
lado el orgullo y las ganas de que las 
cosas salgan exactamente como no-
sotros lo planeamos y esperamos. Si 
somos tercos en nuestra perspectiva 
corremos el riesgo de quitarle mu-
chas posibilidades al Esp铆ritu de ac-
tuar, que sopla como quiere y a don-

de quiere, siempre y cuando nuestras 
estructuras no lo sofoquen.

Una de las citas del Evangelio que 
m谩s me ha impulsado para estar en 
L铆bano fue la siguiente de Lucas: 鈥淪o-
mos servidores que no hac铆amos fal-
ta, hemos hecho lo que era nuestro 
deber鈥. Hacer lo que tengo que hacer, 
lo que quiere mi Se帽or y Amigo, no lo 
que quiero yo, pues para ser feliz no 
hay que hacer siempre lo que uno 
quiere, sino amar siempre lo que uno 
hace, como escuch茅 por ah铆. En esta 
t贸nica he tratado de vivir la Misi贸n 
que Jes煤s me ha encomendado aqu铆. 
No es mi obra, es la de 脡l. 

Pareciera muy llamativo estar en 
medio de una situaci贸n que ha atra铆-
do las miradas del mundo, pero a la 
hora de estar aqu铆, del trabajo diario, 
eso se olvida y uno se concentra en 
las personas concretas que atiende y 
puede ayudar. No tengo capacidades 
ni cualidades especiales, y estoy se-
guro que mucha gente podr铆a hacer 
mejor lo que yo hago. Pero Dios me 
trajo aqu铆 y conf铆o en que 脡l, a pesar 
y a trav茅s de mis debilidades y defec-
tos, puede hacer maravillas y termi-

juntos y Por asociaci贸n

Dios nos habla 

   de mil maneras