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nos: si no me 鈥減ersiguen鈥, 驴no esta-
r茅 tal vez siendo tibio al vivir mi fe? 

Sra. Providencia

鈥溌緼煤n no tienen una se帽ora que les 
cocine?鈥. Es la pregunta que nos han 
hecho muchas veces a Miquel y a m铆. 
Nosotros respondemos sinceramen-
te que la Providencia es la que nos 
cocina. Y no bromeamos. Lo decimos 
con alegr铆a, certeza y confianza. En 
nuestro refrigerador no ha faltado 
nunca un platillo preparado por al-
guna familia, maestra o amistad que 
nos trae de comer. 

Me ha tocado este tiempo ser el 
administrador del Proyecto. Hacia 
finales de febrero hab铆a que hacer 
uno de los primeros pagos a los tra-
bajadores de las obras de remode-
laci贸n de nuestro Centro, y no ten铆a-
mos dinero. Justo 30 minutos antes 
de tener que decirles con pena que 
no pod铆a pagarles, lleg贸 un exalum-
no marista que quer铆a conocernos y 
ofrecernos ayuda. Al despedirse, as铆 
como si nada, nos entreg贸 un dona-
tivo de 1000 d贸lares, justo la canti-
dad de dinero que hac铆a falta鈥

Estos d铆as hemos estado buscando 
una trabajadora social para el nue-
vo programa de apoyo a ni帽os ira-
qu铆es que comenzaremos este mes 
en Beirut. Hemos recibido muchos 
curr铆culums, y de hecho ya entre-
vistamos a algunas, pero parece 
que ninguna cumple el perfil鈥 Hace 
dos noches lleg贸 un CV de una mujer 
siria que se llama Amal, quien tiene 
experiencia con ni帽os refugiados, es 
cristiana y habla espa帽ol, situaci贸n 
poco com煤n en estos lugares. Casi 
al mismo tiempo me lleg贸 una foto 
de mi mam谩 con una taza que una 
sobrina le hab铆a dise帽ado pensan-
do en nosotros. Tiene escrita preci-
samente la misma palabra: 鈥淎mal鈥, 
junto a la bandera de Siria. 驴El signi-

ficado de Amal? 鈥淓speranza鈥. 驴Coin-
cidencia o Dioscidencia?...

Ejemplos como estos hemos vivido 
muchos. Es por eso que creo que es-
tos tiempos que vivimos son privi-
legiados, por ser dif铆ciles, pues son 
tiempos de Gracia en los que pode-
mos con mayor sentido que nunca, 
demostrar nuestra confianza en 
que Dios es Providente, a su mane-
ra extra帽a, pero lo es. Los santos se 
dieron cuenta que cuando los recur-
sos humanos (d铆gase vocaciones, 
no s贸lo religiosas) y bienes mate-
riales escaseaban, era el momen-
to de volver a lo esencial, de poner 
la confianza en un Padre que no le 
dar谩 una piedra a su hijo hambrien-
to que le pide unos tacos al pastor. 
Entonces, si le pedimos algo a Dios 
y no nos lo da, es porque tal vez sin 
querer le pedimos una piedra鈥 

Dejemos que 脡l borre nuestros 鈥渁r-
chivos鈥 y nos haga renovarnos si es 
necesario. Habr谩 entonces que 鈥渆s-
cribir鈥 nuestra vida de una manera 
nueva. Confiemos en que 脡l se encar-
gar谩 de los resultados, a Su manera.

H. Andr茅s Porras 

Guti茅rrez

Proyecto Fratelli

juntos y Por asociaci贸n